miércoles, octubre 8

Algunas cosas me estan saliendo como el orto

pero otras me salen redondas y de esto último va el post.

Primero no pude ir a ver a Manolo García porque se suspendió el show y después tampoco porque era el mismo día que el recital de Madonna. Pero como el viernes fue el cumpleaños de una amiga hipermegafan, el sábado la secuestramos y la llevamos con los ojos vendados (mi amor! se aguantó los 90 min de viaje sin chistar) hasta Hellín donde ella y nosotros disfrutamos del concierto y de un montón de cosas típicas de un fin de semana con amigos.

Llegamos a la cola demasiado pronto, y demasiado poco abrigados y nos peleamos con una tarada que decía que nos estabamos colando. Para calmar los ánimos Isra soltó el chiste de la noche:

Cual es el colmo de un recital de Manolo García?
Ser el último de la fila.

Una vez dentro y mientras esperabamos que empezara el concierto, sentados en el cesped, dos amigos y yo nos contamos nuestras penas amorosas, en una conversación de la que debería aprender un montón de cosas, pero no se si me van a salir.
Lo unico malo de este tipo de conversaciones/confesiones con amigos gays es que -a diferencia de cuando es con amigas- una debe censurar el clásico:
LOS HOMBRES SON UNOS HIJOS DE PUTA!

El recital como era de esperar estuvo bárbaro y disfrutamos de las mas de 2hs de show a solo 3 personas de la valla. De hecho la cercanía hizo que me enamorara de uno de los músicos.
Cuando no? Yo y el efecto enamorante de los escenarios...




Impresiones del pueblo manchego:

En Hellín los matafuegos/extintores son blancos, los estancos son difíciles de distinguir, los vados son gratis (o al menos eso parece) y a las dueñas de los hostales les cuesta UN MONTOOOON ubicar a 11 personas en las habitaciones correspondientes -tampoco ayudaba mucho que el llavero era una madera del tamaño de un Namur-.


Tambien en Hellín los kebab a las 3am son los mas ricos del mundo, el queso es RECONTRA manchego y en los puestos de comer -esos típicos de fiesta de pueblo- pretenden que varias mesas compartan el mismo platito con mayonesa.

Me divertí un montón, lo pasamos genial y hasta tuve un regreso a la infancia*, subiendome a esos toros de feria, donde fui la única que aguantó sin caerse ni una vez.
Parece que lo de montar es como andar en bici...


Por todo esto el balance general de mi primera vez en la provincia mas chanante de España fue totalmente positivo.



*ya venía haciendome la pendeja/cría desde el viernes, que estuvimos jugando a la escondida/escondite -en la oscuridad de la medianoche- en un campo lleno de olivos, almendros y toda la tierra removida . Al principio me daba bastante miedito los bichos, pero despues me cagué tanto de risa que me olvidé.


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3 comentarios:

Ruth dijo...

Cuando he leído el título del post he pensado: "Madre mía, a ver qué le ha pasado ahora a la pobre". Me alegro de que todo haya sido espléndido pero, por favor, no nos esos sustos ;) .

nennella dijo...

Aysh! qué envidia sana! esos conciertos... esos kebab!

Anís dijo...

Jajaja es cierto, no pudiste decir la famosa frase!!!